lunes, 6 de marzo de 2017

Verdades

Hay alguien que me ama. Y lo demuestra. Hay alguien que siempre está, que me mira con dulzura, que me abraza con sus ojos, como si quisiera sostenerme para que no caiga. Ese alguien llegó a mi vida de improviso. Con todo lo mejor y lo que siempre soñé de una relación. Pero cómo entender que el otro también es un espejo. Cómo entender que muchas veces nos muestra todo lo que aún no sanamos, nuestras sombras,
Ese alguien me ama. Y me lo dice. Y quiere estar a mi lado. Y yo al lado de él. Pero cómo decirle que a veces yo no quiero estar a mi lado. Muchas veces me vuelvo un ser quejoso, lleno de excusas, no quiero estar ni aquí ni allá, invento motivos y los justifico. Que el trabajo,  que la profesión, que la familia, que mi madre, que la plata no alcanza, que tengo casi 30 y no me pude independizar de manera definitiva. Que la relación con mis amigas no es la misma que hace diez años. Que mi abuela está enferma y yo vivo con ella y estoy mal. Que no me gusta salir pero a veces tampoco quedarme. Y podría seguir enumerando infinitamente… 
Adentro mío vive El Juez, mi mente loca, que siempre anda al acecho de problemas. Los fabrica de la nada. Y ese Juez está ahí señalándome algo: aún no me amo demasiado a mí misma. Me juzgo, me culpo, pensamientos destructivos vienen de la nada, como queriendo arrasar con todo lo bueno que por fin llegó a mi vida.  Parece que él vio algo hermoso en mí que yo todavía no pude descubrir por mí sola.
Ariel y yo. Gobernador Candioti, Santa Fe, Agosto de 2016
Hoy bendigo a ese hombre que aun así se queda a mi lado. Dándome fuerte la mano y alentándome a seguir, en este no menor desafío, de quererme cada día un poco más. De tratar de no juzgarme. De aprender a vivir el presente. Con lo que hay, con lo que tengo, que en el fondo, sé que es mucho. Porque si lo buscamos, siempre habrá mil y un motivos para quejarse, para claudicar. Pero ninguno es realmente importante.
Él es presente. Es silencio, es simpleza en un mundo cargado de excusas, de complejidades. Paciente y sereno, él me enseña cuán vano es vivir con prisas y ansiedades.

Por eso hoy…Gracias, Ariel