sábado, 10 de octubre de 2015

Soltar el lastre

Nunca pensé que el ingreso a la vida adulta vaya a ser tan duro. Estoy hipersensible, me doy cuenta que soy una veleta, que aún no sé qué quiero, sólo sé que hay etapas que se están cerrando tras de mí y que el futuro es un libro abierto, una página en blanco. Final de la tesis. Me recibo este año. Cambio de trabajo. Un contrato por firmar. Nuevos proyectos que se abren de a poco, en relación a mi profesión. Una  necesidad imperiosa de independencia económica, una necesidad de limpieza interior y exterior. Interior porque hay cosas de mí, creencias, pensamientos y emociones que tienen que desaparecer. Sé que muchas veces soy el único obstáculo en el camino de mi éxito. Exterior porque hay cierta gente que no quiero más en mi vida, que lo tengo claro, pero vuelvo a caer en ellas. Por suerte ya no se trata más de parejas tóxicas, eso aprendí. Hablo de amistades, de gente que no acompaña el vuelo de uno, gente que te critica, que no te respeta. 
Hay días en que me levanto y me felicito por estar entera, íntegra, después de tantas luchas y batallas. Quizás hoy mi futuro sea incierto pero tengo la certeza que estoy preparada para enfrentar y sortear cualquier obstáculo que se me presente. Que voy a estar bien, que no quiero perder la sonrisa ni mi eje y que las palabras necias ya no tienen que afectarme. Quien me critique le presto un rato mis zapatos y después hablamos.