miércoles, 18 de febrero de 2015

Vientos de cambio


Creo que fue la brisa de mar. Ráfaga salada que atravesó mi garganta purificando cada célula de mi piel. Dejé que el azul me poseyera como si mi piel ansiara ese atisbo de océano que me calaba tan dentro. Ahora una nueva Jimena renacía de la mano de la naturaleza. Volver a los sentidos, respirar profundamente, sentir el mar, el sol, la arena en cada centímetro de la piel. Y decirle chau a los problemas, a la rutina, al desamor. Me encuentro frente a mí, me miro al espejo y sorprendentemente me gusto. Esbozo una sonrisa sincera que dejo que brote de mi interior, para que no desaparezca nunca más.

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