martes, 24 de febrero de 2015

Luces espectrales o en el otoño de tu ausencia



No pudo ser sino la niebla que cubría tu rostro o mi abril tan profundo en la piel.
La cuestión fue el perpetuo desencuentro.
Ahora exorcizo mis fantasmas, aquellos que aun aúllan hambrientos en el gris de la soledad.
No sé cuánto tiempo llevo: si la memoria anclada en mi es como un opaco espectro de la sucesión de muertes que yacen en algún lugar tras mis párpados.
Espejismos, soldados que emergen del naufragio del fin del otoño. Como si contara inviernos en mis manos y los viera pasar, indiferentes, como vestigios de tus abrazos en las ausencias del ayer.

1 comentario:

Darío dijo...

Terrible no encontrarse, no entenderse...