jueves, 21 de agosto de 2014

Hasta siempre...


El otoño llegó a su fin. Y también aquellos abrazos que incendiaban la madrugada. En algún instante fuimos eternos, y creí en el brillo de esos ojos que me recordaban un pasado remoto. Pero el tiempo se encargó de decretar lo inapelable.
Te amé incondicionalmente, y te amo, aunque no te atrevas a luchar por mí. El amor no está hecho para los cobardes. Otra vez, no pudo ser. O no quiso ser.

Romperé al fin el hechizo que dejó tu nombre en mi almohada

4 comentarios:

Darío dijo...

El amor es un acto heroico. Pero digo el amor. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Los cobardes no aman. Los valientes aman hasta cuando no se puede amar. La vida da muchas vueltas y nunca se puede dar nada por perdido.

mariano dijo...

"la eternidad de un instante", me gustó esa expresión; no retrasar el destino con elecciones que sabemos son equivocadas, es una buena premisa en la vida..

Ale dijo...

De todas las veces que un amor se deshilacha, miles de pequeños hilos se tejen inconscientemente dándole forma a lo que para nosotros es inimaginable.

No te rindas :)