miércoles, 30 de abril de 2014

Omnipresencia

Cuando el fuego de tus ojos
se arrodille ante la mirada suplicante
del otoño
(y tu ausencia),

cuando el fulgor de mayo
convierta el poema en pájaro,
y la estela dibujada por el viento
anuncie al fin la huida

la huella escondida tras el manto de abril
descubrirá los versos
bajo la noche estrellada
donde alguien fue
pájaro, ángel y luz

estela dorada bajo mis pupilas 
aura que se expande y vuelve
como ángel omnipresente en el cielo de la noche

miércoles, 16 de abril de 2014

N/N

Quedaste anclado en mí como metáfora
y en cada golpe de ficción volvés y sos de nuevo poesía,
metáfora, pájaro, niño
y eternidad
volvés y sos golondrina en huida permanente
mientras yo narro la repetición de un nombre ausente
me busco en las sílabas habitadas por un extraño
que anida bajo mis párpados
en esa jaula de puertas abiertas
donde te retengo
                                           



viernes, 4 de abril de 2014

Madrugada de otoño


"...ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas

con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas".
MARIO BENEDETTI


En la noche estrellada de abril en tus brazos,
en el que tu respiración
es música para mis oídos,
no sé por qué tu aura clara, brillante, en el instante en que mis párpados se entrecerraban,
dibujó sobre mí tanta luz que conocí el infinito, la eternidad entera en uno ojos marfil.
Será que todo un mundo condensado en tus pupilas
ahora por fin devienen en amor in-condicional:
tantas guerras, tantos desencuentros, tantas vidas y nosotros acá, otra vez,
volviéndonos poesía en el vino, en la música, en el tabaco, en tu risa enérgica
cuando sólo la noche es testigo de nuestra piel. 
La noche y las estrellas y la luna y el gato a nuestros pies.
Testigos en el instante en que tus labios rodaron por mi pecho
cuando viniste a mí y te recibí, clara, frágil, aunque serena
abriéndome como flor esperando su crepúsculo
sabiendo que retornaste al fin, y volverás una y otra vez,
para querernos sin tiempo, surcando la eternidad, en el vacío de la noche de madrugada de otoño.