domingo, 7 de julio de 2013

princesa vagabunda

Ay, Jimena, que en vos vive la piel del presente, tus llagas, tu mundo, tu ironía casi desesperada en la que mirás al otro en huída permanente. No podés hablar y todo es agonía; el tifón está ahí, en tu garganta. Y te mira, el amor te mira de frente y no podés responder. Estás atada de pies y manos, en una pasividad que ya se trasformó en algo cotidiano. No se puede, no. Y no me encuentro. Me perdí tras las cortinas desgastadas, en las pelusas, en la lluvia de noviembre. Soy un eco que resuena, una mente inerte que repite tu nombre hasta el hartazgo. En el mármol duro de mis sueños ya no te sueño; alucino la captura.  Te encontré. Me encontré. Te fuiste y me perdí.