domingo, 22 de septiembre de 2013

Rituales

Amo levantarme temprano los fines de semana y desayunar en el café de la esquina, libraco bajo el brazo. Degustar ese aroma tan particular, sentirme en paz en soledad entre el murmullo de la gente a mi alrededor. Respirar profundo y deleitarme en el silencio de mi casa. Sonreir: soy libre al fin de hacer lo que se me plazca. Reirme bien fuerte con amigas. Reirme hasta que me duela la panza. Acordarnos de tiempos pasados, de tantas anécdotas compartidas, de las vacaciones juntas, de delirios a la par. Hacer teatro y jugar a ser otra. Escribir y esbozar historias. Dejar volar la imaginación. Besar y abrazar con ganas. Decir te quiero. Las charlas eternas con papá. Tirarme al sol panza arriba en la plaza. Caminar descalza por el pasto. Un buen libro. El mate. Encontrar todos los días un motivo para alegrarse y agradecer. Siempre.

3 comentarios:

Darío dijo...

No es mala idea... cerca de mi casa no hay ningún café... Un abrazo.

Ale dijo...

Está lleno de motivos por ahí, y con uno de ellos cada día los días se vuelven frescos y liberadores. Brindo por eso :)

pochwer dijo...

Los sábados a la mañana parece que todo puede hacerse! Sobre todo en primavera.