jueves, 25 de julio de 2013

martes, 16 de julio de 2013

Un rostro de invierno ocultando el diluvio:
no bastó el trozo de sol, la alegría del despertar,
en aquel llano las pupilas permanecieron impasibles.
                          
¿Qué serán esos ojos y la lluvia que no se dejó fluir?

Cargar el viento tras la espalda
el perfil de tu silueta gris, acobardada en el hilo de la noche
gritar la verdad entre tanta muerte petrificada, a la hora en que los horizontes muerden los talones
reclutar cielos lejanos, que agonizarán luego en las comisuras de esos labios…

Qué decir, el tiempo apremia, las voces se extinguen y sólo quedan sus ecos diurnos, embarrados en la niebla de abril.

Y entre tantos papeles aquel nombre, nombre que se resiste a caer entre las piedras
nombre que grita la libertad hasta el hartazgo
nombre del que hoy, quizás por coincidencia, o causalidad
nació al fin el amor.



domingo, 7 de julio de 2013

princesa vagabunda

Ay, Jimena, que en vos vive la piel del presente, tus llagas, tu mundo, tu ironía casi desesperada en la que mirás al otro en huída permanente. No podés hablar y todo es agonía; el tifón está ahí, en tu garganta. Y te mira, el amor te mira de frente y no podés responder. Estás atada de pies y manos, en una pasividad que ya se trasformó en algo cotidiano. No se puede, no. Y no me encuentro. Me perdí tras las cortinas desgastadas, en las pelusas, en la lluvia de noviembre. Soy un eco que resuena, una mente inerte que repite tu nombre hasta el hartazgo. En el mármol duro de mis sueños ya no te sueño; alucino la captura.  Te encontré. Me encontré. Te fuiste y me perdí.  

sábado, 6 de julio de 2013

Así que quieres ser escritor?

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.


Charles Bukowski