jueves, 30 de mayo de 2013

Rompe-cabezas

Nebulosa fina
cubre el manto intermedio
entre el cielo y la tierra
entre el infierno y tu dios último
soplidos errantes
de tus tempranas muertes
-marche el letargo en el vaivén infinito
de tus sequedades-.

Ya no más ansias perfectas
de redimir un pasado dibujado
con el lápiz del abandono
si desde el vamos
andamos buscando sin encontrar(nos)
al palo de la locura
y a contrapelo de la existencia
como inhóspitos errantes
hacia el horizonte de lo natural
en vilo del saber
sin experiencia previa.

Decir adiós a las recetas prefabricadas
es gritar sí se puede
y no, no quiero
aunque el pasado pese
y las marcas aún huelan a agravios y cicatrices.

(Y si el desasosiego vuelve a golpear mi puerta
mejor que me encuentre bien acompañada)

domingo, 26 de mayo de 2013

En los entretelones del viento

Puedo amarte en silencio, sentir el halo que dibuja tu mirada sobre mí. El tiempo se detiene en un instante. Pensar en la luna, pensar en el azul de una constelación que no sé si es el mar, tu mirada o tus pupilas en perfecto concierto con las mías.
Extravié para siempre la llave de mi soledad cuando te hallé sobre una cortina de nubes danzando en la libertad absoluta.
Pensé en la eternidad y esbocé una sonrisa de conocer el por qué. Y la verdad en la palma de la mano y tu abrazo justo a tiempo y el no-tiempo apareciendo de pronto.
Sentir que sí, gritarlo fuerte sin importar nada. No hay respuestas. Puedo estar, puedo no estar. Respirar casi a tu lado, y sin darnos cuenta, la luz al final devino. Se posó sin preguntar, sin forzar ni insistir. Está. Es una paz que invade de pronto y como un torrente de energías se dispersa por todo alrededor. Y trae alegría, desconcierto, conversa con los ángeles, duerme en el silencio de dos flores que se abren camino ante el rocío.

Puedo amarte en el silencio de dos almas que cruzaron sus miradas para no despertar jamás.

sábado, 18 de mayo de 2013

En papeles sin aire

                                                         al niño cristal, una vez más



Eternicé el encuentro y para qué
si no pudiste desnudarme el alma
*
Te amé
 y me transformé en herida
(aquel junio sin sol)
*
Qué de tus alas, pétalos caídos,
melodías sin nombre.
*
Ay, niño cristal
tu libertad está amarrada al pasado,
gris el paisaje de tus ojos,
pálida la extensión de tu piel.
*
La luna me pregunta por ti en mi ventana:
¿Volverás con las golondrinas de abril?