sábado, 15 de septiembre de 2012

Azul y mar




En abril nos devoró el poema.
En mayo sobrevolamos como aves el paso de los días, 
como barcos olvidados al auxilio del mar.
La rosa ardió en tus manos
pero la sangre quedó indemne.

Y aunque los aires de angustia resuciten 
a su paso los fantasmas pasados,

inhalaré azul y mar,
miraré el sol con los ojos limpios.