martes, 30 de octubre de 2012

Me quedo


Como si te hubieran atado con atado con alambres las manos
y sangraran
                  porque septiembre (y el viento)
se llevó las últimas utopías.

Con una soga al cuello balbuceas el adiós.

En qué diminuta cajita atesoras las lágrimas,
                               o los silencios, quizás,
escondidos en algún rincón de tu cama.

Yo, espero el noviembre, la belleza en el claro de la tarde,
                                       la fresca libertad de la soledad.
No extraño, no.

Ni el beso, ni la flor que no fue, ni la tibia oscuridad del encuentro.

Me quedo, con mis versos desgastados
aguardando la inspiración fuera de tu piel.

2 comentarios:

Darío dijo...

Paciencia para esperarla, siempre llega, nunca muere. Un abrazo.

ANABELLA dijo...

sempora 333La inspiración de la cual otros labios y otra piel serán dueños! Un beso!