lunes, 30 de abril de 2012

Yo escribo


I.
Escribo en los atardeceres en el jardín, en los andenes vacíos

pero también

también en la lluvia, en el hueco de tu espalda inexistente,
ahí,
      en las pelusas debajo de la cama

escribo en el aire, contando los suspiros
                                                          uno
                                                               a
                                                                uno.
II.

Yo escribo, amén a las musas de carne y hueso, a saber:
el café de la mañana, el llanto y la cebolla, al mediodía,
el susurro del viento en mi ventana

pero también

escribo sin escribir
en los huecos del silencio, en los vaivenes del sueño,

quizás, también, un poco, algo de mí,
                                       
                           se muere en lo que escribo.




viernes, 27 de abril de 2012


Suele faltarme el aire
a la hora del té, los vasos vacíos,
crispados de humedad vespertina.
Me falta el aire entre las sábanas,
a la hora de los suspiros ausentes,
el reloj detenido.
Y el papel que espera, paciente,
al costado de la cama.
Espera que calme mis ansias,
que perdone mis errores, que me perdone.
El papel no guarda rencores.
Él me salvará del hastío, una vez más.

sábado, 21 de abril de 2012

Muerte al destierro


al fin
rompí el velo
de tu piel crespucular

ora por el paisaje
de tus ojos,
                   belleza animal
                   valle sin sombras

Mujer ojos de marzo


mujer ojos de marzo,
sentada sobre el terso mimbre
apenas si mueves las manos de humedad
sobre el tejido que sostienes,
límpida mirada aunque emanas melancolía
en el mimbre pálido
en tus manos apenas inmóviles,
en la cabellera blanca recogida,

y esos ojos de otoño
perdidos en el abril que se coló en aquella ventana
ahora repleta de hojas que al final tiñeron tus días
de marrón y ocre,
y sentada
ves pasar la vida
esperando la hora que dé el crepúsculo
acaso el té de las 7
o tal vez otro otoño
que ahora se disipa en tus
párpados cerrados       

domingo, 15 de abril de 2012

IV


me perdí en el atardecer
que se cristalizó en tus ojos marfil

me perdí en tu mirada divagante
por esos mares
                         de la espera
-tan cautivante-
                           hacia el instante
                           del encuentro
de la espera
                   de la fusión
                                      de nuestros ojos
                                      en el vacilante mundo
                                                                      de la fantasía
                                                                      del deseo
esbozos perfectos
hacia la anatomía del instante
                                                       
                                                (oh, y tu aura, dibujando destellos 
                                                        coloridos en mi pelo).


viernes, 6 de abril de 2012


I.
La luna reflejada en la piel del viento.
Sólo su rumor en el rostro de la noche.
Bajo sus pétalos grises se esconde el azul del tiempo.

 II.
La luna vendió sus ojos al dios de las tinieblas.
Ciega vaga en la tibia oscuridad de la noche.

III.
Caer en la luz del infinito,
                      sollozar a la orilla del crepúsculo, perderse en
                                   sus tonos marmolados,
verter el río de la vida, sin causes,
verterlo por amor,
gritar al tiempo el por qué de la eternidad.




miércoles, 4 de abril de 2012

Hada de la noche


                                                 para Johanna

el brillo en la arena no es poco
el grano que quedó, el pedazo de tierra partida,
aún la luna en tus hombros resuena en aquel patio,
realza tu belleza de acero

oh, sublime criatura que se cansó de deambular por los campos
oh, solitaria esfinge en el medio del desierto
has devenido en flor
sos el perfume de los días,
el canto de las aves de mañana

te han tallado en tus ojos esa fe por el mañana
y hoy por fin desplegaste tus alas
y yo estoy aquí para sostenerte la mirada

martes, 3 de abril de 2012

Ya no será Buenos Aires


                                      a H. M., a dos años.

Ya no será Buenos Aires
rehén de mis pensamientos
la espera anhelada
con sus calles, sus puentes y sus gentes.

Ya no será Buenos Aires
el camino señalado
el lugar de encuentro
el nido de amor.

Ya no será Buenos Aires
las callecitas de San Telmo
los cafés de por medio
juntos de la mano
ya no será.

Ahora, simplemente, Buenos Aires
la ciudad que supo
conocerme enamorada
la ciudad que con sus paisajes
fue testigo de una historia
que se extinguió, sin más.

Ahora, Buenos Aires
te me quedaste sin alma,
ahora ya no es igual
caminar por tus calles;
ahora me inspiran a recuerdo.
Ya no puedo volver más, Buenos Aires
sin evocarte, H.