sábado, 22 de octubre de 2011

Santa Fe


En esta ciudad de patas cortas,
de frivolidad y cremas anti-age
en el que se mira de reojo
al amor
al diferente,
en el que las mujeres se visten
de hipocresía y salen a la calle
a exhibir con joyas
a ostentar talentos.
En esta ciudad de patas cortas,
sube el Salado,
baja la honra.
Calzáte, niño
que cuando el Salado suba
todos volvemos a ser hombres,
pero cuando las aguas bajen
el espejo ya no será el mismo,
el lamento será la violencia
que corroe cualquier esquina.
En esta ciudad de coprófagos,
pagamos con mentiras
respiramos disimulo
invertimos valores,
como extraños transeúntes
de una fe que jamás será santa.