martes, 4 de octubre de 2011

Abismo


Corre el ciego mar, como una melodía solemne que choca contra el cristal agazapado. Cerraste los ojos al mar y te hundiste en sus profundidades; arriba, el cielo se hizo noche. Enmudecen las palabras que antes eran consuelo. Puntos suspensivos quedaron flotando en el aire. Miles de latitudes nos separan: mar de dudas, túneles laberínticos. Rescato el silencio, semiótica de lo sublime. Las sílabas hambrientas se debaten entre el ser y el existir. A lo lejos, suena el mar.