viernes, 22 de julio de 2011

Lucy

Si supieras que en tu rostro
sigue vivo el brillo de los días pasados
si acaso te dieras cuenta
que tus arrugas tan sólo son las
felices huellas de un vida digna
de dicha y sueños cumplidos

(y qué decir de tu bondad que fluye,
naturalmente,
como agua de manantial)

el esbozo de los años que se han ido
las marcas en la piel
las ausencias que mutilan tus días
y los padecimientos físicos
no pueden opacar la alegría
de haber vivido bien
y la certeza de que tu generosidad
ha sido infinita

tu alma destila belleza, Lucy
el aura rosa
el brillo intacto
y tus manos, fieles ofrendas de ayuda

tu semblante, siempre sereno
deja ver el resplandor del bien
que practicaste y enseñaste
en este camino que decidiste emprender

ochenta y cuatro años no son nada, abuela
deberían ser la fuerza para continuar
con esa lucha inacabable
con ese temple de hierro
con la satisfacción de haber disfrutado la vida,
sin importar lo que digan o piensen los demás

no quiero nunca verte triste Lucy
y si algún día lo estás
quiero que recuerdes
que tenés una familia que te quiere
a pesar de sus silencios
y parquedades

y una nieta que te adora
a pesar de nuestras discusiones
y diferencias
porque tu generosidad para conmigo
nunca tuvo límites
porque siempre estuviste
escuchándome y conteniéndome
en las buenas y malas

no abandones nunca ese optimismo a flor de piel
esas ganas incontenibles de seguir construyendo
y esa espontaneidad digna de un niño:
ése es el resplandor que nunca muere, abuela
no lo olvides

lamento no poder estar aquí hoy para brindar con vos
por eso quiero desearte de esta manera
un muy feliz cumpleaños.

Te quiero mucho, abuela!
(y gracias por tanto amor desinteresado).


Jimena