sábado, 2 de julio de 2011

Constelaciones pánicas

una mano como meciendo la cuna

tu mano       

y el esplendor tan profundo
opacado por la belleza prohibida

la fisura de tu rostro
                 y el mío


y el atardecer tardío


los relámpagos iluminando tu suave perfil


 y la mentira en el espejo.

malgastando las heridas
que te tiré por la cabeza
retoños sin nombre
de una cruda realidad al descubierto

¿y qué decir
de las llagas de mi piel?


crisol de soledades
aura malgastada por el tiempo
vestigios de un ayer
que se atrincheró en aquella –¿feliz?- primavera.

¿y qué decir de tantos silencios
difusos en la niebla de un otoño
que tiembla ante lo conocido?

luces opacas
ecos en mi oído

la cruda silueta del olvido
la sombra de un pasado 
que llora a sangre y lágrimas
aquello que nunca sucedió.

(quizás)
sea
             simplemente
la antesala
del aterrador
eterno retorno