jueves, 23 de junio de 2011

Nene

Tu rostro es poesía. Son apenas cinco segundos los que cuento bajo las sábanas ardientes y la luz del alba filtrándose tras las cortinas. Tu voz, imantada como un susurro al atardecer. Calma espera, perfume de la primera aurora. En pocos instantes abro los ojos, veo que estás a mi lado y dormito en el borde de tu espalda. Con cada exhalación dibujás coloridos destellos que se pierden en el amanecer de tu figura. Me acariciás los párpados. Pero no, esta vez no me despiertes. Hoy quiero quedarme soñando en el jardín de tu piel.