viernes, 18 de noviembre de 2011

Hoy te vi en el umbral sombrío



Hoy te vi en el umbral sombrío,
niño de las alas rotas,
estatua de sal.
En tus ojos caía la tarde horadada,
y al calor de tu sed bebimos la dicha,
dormitamos en el borde del recuerdo.
                                                                          


viernes, 4 de noviembre de 2011

Ni uno más


El minutero corre tras los pasos acompasados de un fin de año que está pronto a aparecer. Segundo tras segundo, el tiempo nos sorprende: alguien nace, alguien muere, alguien se enamora, alguien se encuentra. 7 mil millones pululan de aquí para allá en escenarios que se entrecruzan y yuxtaponen. Trenes, subtes, aviones son los encargados de trasportar a una masa amorfa y cambiante.
Mientras en la India un niño muere de desnutrición, en Nigeria un pobre anciano agoniza de soledad. Miles de jóvenes se manifiestan en Madrid. Yuppies ejecutivos pasean sus portafolios y van bien trajeados.
Muerte, conciencia, nacimiento, partida. Todo une; la sangre alienta; el pasado señala. No hay vuelta atrás; las agujas seguirán corriendo, destilando desdichas o algarabías. El tiempo ya no es lineal. En la frente de un presente que no olvida, somos tiempo y conciencia eterna. Al futuro miraremos (quizás) con ojos de esperanza.