jueves, 20 de octubre de 2011

Esos días


Me estremezco al pensar si es él, si soy yo, o ambos. Me estremezco en la claro de la noche, cuando cae agua de las ventanas y la luz de la luna se filtra por un cerrojo que da a la azotea. El frío me hiela los huesos aunque la primavera se pose en los vanos de las puertas, en las alfombras, en las flores que aún no vi. Te nombro, desesperada, como todas las noches en que me miro los pies para ver si tengo el valor de salir a buscarte por esas calles vacías, que huelen a melancolía. Y el relojero me mira, impaciente, cada tarde en que el té se hace esperar y la ausencia corroe las paredes. La mesa permanece servida por si acaso mientras yo imploro por vos y la esperanza cae de rodillas. Aún estoy descalza. Aún no es tiempo. Después de todo, aún respiro.

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