martes, 7 de junio de 2011

Catarsis

   Me sobran las palabras del tiempo compartido, de los sabores sin tacto, de tu espalda sin sentido. Me sobran las hojas en blanco que guardo bajo la almohada, de ese perfume que huele a tilo en medio del atardecer que grita tras tu sombra. Lejos en la eternidad quedaron los fantasmas de tu presencia arrolladora, de esos brillos capaces de iluminar hasta al más desposeído. Lo sublime se posó en tu mirada espectral. Y esos ojos vidriosos buscaron migrar hacia otros horizontes como antídoto para mitigar el dolor.
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   Te cansaste de tenerme, te cansaste de cansarte de tenerme. Te cansaste de aguantarme de tenerme. Vos, yo, mi neurosis, mis gritos inconclusos. Yo, vos, tu soberbia, tus ganas acumuladas, tu garganta como un fuego, tantas palabras contenidas…

   Te cansaste. Y yo me morí al cansarte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jime!!! por dios me siento identificada!! me encanta!!!

Felicitaciones!!

Ale dijo...

Todos tenemos un umbral, un límite, un punto en donde decimos basta porque nos damos cuenta que ya no podemos más a partir de ahí. Que termina por no ser sano, y aunque duele cansarse porque uno cree que fracasó, que no pudo hacer nada para cambiarlo, por otro lado creo que muchas veces es liberador hacerlo. Porque llegar a ese estado significa que algo tenía que cambiar, muchas veces no lo vemos hasta que llegamos al punto en que no podemos soportarlo más. Y recién ahí somos capaces de dar un vuelco al día a día.

A mí no me encanta, pero también me siento identificado (no este momento, pero varias veces). Tomalo como un suspiro, llenar el pecho de aire y largarlo sacándote toda esa carga de encima. Es peor, mucho peor, dejar que todo te consuma hasta que ni la catarsis te haga sentir mejor.