domingo, 7 de noviembre de 2010

  Si tal vez…



Si al final me dejaras abrirte los ojos
antes de que caiga la noche a recordarme
que mis sueños,
irremediablemente,
se los termina llevando el viento.

Que no me encuentre a mitad de camino,
pateando tardes opacadas por el velo de la melancolía,
cuando el aire primaveral acaricia mi piel,
y me invita a bailar entre las flores,
a vivir sin ataduras.

 No quiero otro verano,
y las sábanas vacías
tan impregnadas de ausencias.

Me gustaría gritarte en la cara que sí se puede,
pero también gritármelo a mí misma,
tan fuerte,
hasta hacerme entender que algún día
los abandonos no dolerán tanto.

Pero mientras tanto
los esbozos de espirales infinitos
terminan suspendidos en el aire.
Y vuelven a mí,
como el eterno retorno
a la insoportable levedad.

(Dejémosla correr,
aunque sea por una única vez)